Las ventanas son un elemento clave dentro del diseño estructural de una vivienda, tanto por su capacidad para comunicar el interior con el exterior como por el papel que juegan en la iluminación y la ventilación de los espacios.
Por eso, a la hora de construir o de remodelar una casa, es normal que se planteen dilemas respecto de qué materiales son mejores para las aberturas. Ahí entran en juego las ventanas de aluminio, que ofrecen más de una ventaja. A continuación, compartimos cuatro razones para elegirlas:
El aluminio es un material duro, que resiste el impacto de los rayos del sol, del viento, del calor y del agua. Esa resistencia a las inclemencias del tiempo lo convierte en una opción de amplia durabilidad, que se mantiene intacta durante décadas. Y, por eso, garantizan una buena inversión.
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Al brindar un buen aislamiento térmico, manteniendo los ambientes templados en invierno y frescos durante el verano, permiten un gran ahorro energético, tanto en estufas y calefactores como en aires acondicionados. Además, a diferencia de otros materiales, el aluminio es cien por ciento reciclable.
Este tipo de ventanas prioriza el paso de la luz del sol, ya que tienen marcos estrechos, finos y minimalistas. Esto se debe a que, como el aluminio no se deforma, se puede maximizar la superficie destinada al vidrio, haciendo más grandes las ventanas y obteniendo como resultado ambientes que irradian luz.
Por último, otro buen motivo para elegir ventanas con marco de aluminio es que se pueden personalizar, logrando un amplio abanico de posibilidades estéticas. Existen distintos diseños, terminaciones y acabados decorativos, como el efecto madera o el aluminio lacado, por ejemplo.
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